06 agosto, 2012

Directo hasta el amanecer


¿Que por dónde queda mi felicidad? Por tu hermoso pelo: corto o largo me da igual, porque es tuyo y huele a ti. Por tu nariz, que algunos dirán que es grande, pero te juro que yo la veo normal: me habré acostumbrado a la mía, mucho mayor, y ahora todas me parecen pequeñas. Por tus ojos, lindísimos, grandes y abiertos, una ventana abierta a un corazón aún más lindo, grande y abierto. Por tus lágrimas, las que me hacen levantarme y luchar contra quien haga falta, incluso contra mí mismo, para evitar verlas una vez más. Por tus labios, naturales y bellos, que desgastaría a besos sin tener que soportar el regusto a pintalabios o gloss. Por ese cuello que tantas veces he besado y mordido, ese cuello que desearía besar y morder todos los días de mi vida. Por los lóbulos de tus orejitas, los que te ponen los vellos de punta cada vez que jugueteo con ellos. Por todo tu cuerpo, por el que me perdería una y otra vez sin desear encontrarme, sin desear que acabe la noche y se esconda la luna ante el brillo de un sol cada vez más ardiente y agobiante, obligándonos a separarnos una vez más.

Por tu naturalidad, por tu enorme corazón, por tu sinceridad. Por tu sencillez, tu puntito infantil, tu miedo a no dar la talla. Por tu temor a ser pesada, a repetirte más de la cuenta, a desgastar un "Te quiero" que pide a gritos salir de tu alma cada pocos segundos. Por esa alma limpia y pura, la única que conozco en un mundo cada vez más sucio y desgastado. Por atreverte a enamorarte de mi, por tener la valentía de asomarte a ese enorme precipicio que es mi alma y no salir corriendo de puro miedo. Por ver en mi esa parte de mí mismo que nadie vio nunca, ni yo mismo: la del héroe que sacrifica su vida por salvar la de su chica. Por tu amabilidad para con este pobre hombre al que has dado una razón para vivir, que no es otra que la de luchar sin descanso por darte lo que mereces. Por tu sonrisa, lo único que merece la pena en este mundo, un punto fijo de luz y color en un caótico mundo en blanco y negro.

¿Que por dónde queda mi felicidad? "La segunda a la derecha y directo hasta el amanecer". Sí, ese amanecer. El tuyo. El mío. EL NUESTRO.