Hoy he estado junto a mi ex-novia y a su hermano, uno de mis mejores amigos, al despedir a una de las personas que más querían. Hoy he sentido su dolor como mío, he visto lágrimas en sus ojos y en los de mucha otra gente, gente a la que conozco, a la que respeto e incluso en algún caso incluso aprecio.
Hoy les he abrazado, les he besado y les he dicho que estaría allí siempre, para lo que necesitaran. Exactamente lo mismo que hice cuando dejé a mi ex, hace ya casi un año. Y es que todas las despedidas son iguales: sólo que para ellos no hay esperanza, ni posibilidad de volver a ver a esa persona que tanto querían. Ya sólo les queda el recuerdo.
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