Volveré a aquellos días en los que
intentaba olvidarme de todo, incluso de mi; aquellos días en los que soñaba con
dar marcha atrás al reloj y marcha adelante a mi vida mientras forzaba mi
cuerpo hasta el límite, corriendo sin parar sin avanzar un solo paso, mostrando
al mundo aquella triste metáfora de mi vida.
Volveré a aquellas largas noches
llenas de alcohol, mujeres y drogas, como si correr una cortina fuese
suficiente para dejar de ver la tristeza en la que me dejaste sumido; volveré a
aquellas noches en las que no paraba de bailar, rodeado de cientos de personas
que poco a poco me robaban mi tiempo, mi identidad y mis sueños: todo menos mi
soledad.
Volveré a aquellos días aburridos e
insulsos, a aquellas noches mirando la luna esperando respuestas para miles de
preguntas que nunca dejan de llegar. A aquellos días que pasan en un suspiro, a
aquellas noches largas como la eternidad. Meses que pasan uno tras otro,
llevándose por delante mis días vacíos y mis corazones llenos.
Volveré a
huir de aquella manera, la que llevo intentando desde hace años y que no me ha
alejado de ti ni un solo centímetro. Volveré a mirar todos esos coches, esos
trenes y esos aviones, con la esperanza de que ellos puedan llevarme a
cualquier otra parte, a una en la que tú no existas, en la que tu recuerdo no
me atormente segundo tras segundo. A un sitio en el que cuando quieras dejar
algo atrás, baste con huir.
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