27 noviembre, 2011
Que el mundo se quede con lo normal
24 noviembre, 2011
Una vez más debo elegir
21 noviembre, 2011
Juguemos a la amnesia
19 noviembre, 2011
Two walls
14 noviembre, 2011
Posibilidades
11 noviembre, 2011
Sí, hace poco lo viví
08 noviembre, 2011
Puedes ser lo que tú quieras
Hoy en día puedes ser lo que tú quieras. Médico, abogado, tramoyista, empresario de éxito, millonario playboy… lo que tú quieras.
Puedes estar completamente loco. Puedes dar gritos, decir cosas sin sentidos, repetir lo mismo una y otra vez: es más, con un poco de suerte, puedes hasta hacerte famoso y que te paguen por ser un loco (o hacértelo). Puedes ser un gilipollas integral, o incluso un egoísta violento. Puedes llevar gorras de colores con la visera levantada, camisetas de tirantes dos tallas más pequeñas de la tuya y ser el tío más mierda que haya pisado la faz de la tierra, que el mundo, en lugar de ponerte en tu sitio, te aplaudirá y reirá tus gracias.
Hoy en día puedes ser lo que tú quieras. Lo que tú quieras… menos un romántico. No puedes ir de frente y decir: “busco a la mujer de mi vida”. No puedes tratar de ganarte a una mujer poco a poco, queriendo descubrirla y que ella te descubra a ti. No puedes rechazar un polvo de una sola noche porque quieras conocer a quien tienes enfrente, porque la muchedumbre huirá de ti despavorida como quien huye de Godzilla y te tratarán de tonto para arriba. Puedes soñar con ser un romántico, puedes soñar con compartir un domingo en casa con alguien especial, viendo una película estando los dos bajo la misma manta, bien acurrucados: es más, eso incluso puede darte puntos a los ojos de las damas. Pero no puede ser más que eso, un sueño: en el momento en el que hagas algo para convertir ese sueño en realidad, serás tachado de iluso y de estúpido.
En el mundo de hoy en día, puedes ser lo que quieras, pero no un romántico. Porque, como dice alguien a quien conozco bien, los románticos como yo se extinguieron a principios del siglo XX. Y eso no sería un problema si no fuese porque las mujeres a las que le gustaban los románticos como yo se extinguieron a mediados de ese mismo siglo. Lástima.03 noviembre, 2011
Dilema filosófico
Hoy tengo un dilema filosófico importante. No sé cuál de las dos opciones es la correcta, y eso me desespera pero a la vez me hace sentir bien, porque tengo un reto intelectual frente a mí por primera vez desde hace mucho.
¿Quién es el auténtico rebelde? En un mundo donde la norma es no seguir las normas, donde el primer mandamiento es no seguir todos los demás mandamientos, ¿quién es el auténtico rebelde, quién es aquel que va contra el sistema? ¿El rebelde por definición, aquel que rompe con las normas tal y como lo hace la mayoría? ¿O aquel que, yendo contra los dictados de los demás, sigue esas normas a pesar de que nadie lo haga?
Pondré un ejemplo. Supongamos que tú, en un juego cualquiera, eres juez y debes decidir quién gana el juego en base al siguiente precepto: gana el más rebelde. En el juego existen una serie de normas preestablecidas y escritas; sin embargo, y sabiendo que en este juego ganan los rebeldes, la mayoría de los jugadores no siguen esas reglas, sino que hacen lo que quieren, siempre dentro de unos límites no estipulados pero que todos conocen. Mi dilema es: ¿quién debe ser el justo vencedor? ¿El que, como la mayoría, se rebela para conseguir el trofeo? ¿O el que sigue con las normas yendo a contracorriente? ¿Quién debe alzarse victorioso en un mundo como ese, el que va contra la norma establecida o el que va contra el dictado de la mayoría? ¿Cuál es la auténtica esencia de la rebeldía?