05 septiembre, 2012

Todopoderosos de segunda fila


Estoy cansado de ti, de tu cuerpo perfecto, de esas miradas sin sentimiento que tan diferentes son de las mías. Harto de tu larga melena rubia, de tus resplandecientes ojos verdes, incluso de ese vestido rosa pastel con el que te conocí y que tan bien te queda. Hasta arriba de todo lo que tenga algo que ver contigo, incluso del aire que exhalas y que más de una vez supo ponerme los vellos de punta.

Cansado de no poder olvidarte, de tu perenne presencia en mi mente enferma, de que cada segundo que pase se clave un puñal más en mi cada vez más maltrecho corazón. Cansado de tu imagen en mi mente, de que cuando menos me lo espere y todavía menos lo necesite acudas a mí; como si supieras cuál es el momento más débil del día para entrar en mi cabeza y no salir hasta que Morfeo, con suerte, decida darme unos cuantos minutos de respiro. Tres, cuatro, pero nunca más de cinco hasta que en sueños vuelva a aparecer tu bello rostro, rodeado de ese halo de luz mágico que siempre tuviste.

Cansado de este amor inútil y sin sentido, de este fuego que me destruye y me reconstruye a casa segundo, de este ácido que acabará conmigo y sin el cual ya no recuerdo mi existencia. Harto de esta paradoja que me hace desear que no hubieras aparecido en mi vida y, a la vez, que jamás desaparezcas de ella. Que vengas a por mí y me digas que sientes lo mismo que yo: que no soy lo primero que aparece en tu mente cada mañana ni lo último cada noche, porque ni siquiera en sueños eres capaz de librarte de mí.

De verdad, estoy cansado, muy cansado. Cansado de Afroditas que no nos permiten estar juntos, de Cupidos que no aciertan sus flechas en tu corazón, de Parcas que mueven nuestros hilos en direcciones opuestas. Cansado de todopoderosos de segunda fila que despedazan sin piedad mi alma sin hacerle un solo arañazo a este sentimiento.

1 comentario:

  1. Me has dejado totalmente helada. Por un momento, mientras te leía todo lo que tenía a mi alrededor ha desaparecido y solo he sido capaz de concentrarme en tus palabras. Genial.

    ResponderEliminar