16 diciembre, 2012

Es un cabrón

Es algo así como... como ganas de cogerle y partirle la cara, pero a lo bestia. No sé si me explico. Ganas de ir a por él, tirarlo al suelo y darle un puñetazo detrás de otro, sin escuchar sus palabras, sin escuchar a la gente a mi alrededor, sin que nadie se atreviera a acercarse a menos de dos metros.

En serio, no sé qué puede ser. Es que rabia a estas alturas no me pega. ¿Serán ganas de justicia? ¿De hacer con su cuerpo lo mismo que él hizo con mi alma? Me quitó a mi chica, a mis amigos, toda la mierda que tengo encima se la debo a él, todo este sentimiento de impotencia es suyo y sólo suyo.

Qué hijo de puta. En serio, cada vez que lo veo empiezan a temblarme los brazos, como diciéndome "¿Qué carajo estás esperando? ¡¿Le quieres partir la boca de una puta vez?! Mi mente se nubla, mis ojos se secan, y durante un momento lo único que pienso es eso, en saltar la pantalla, en romper las barreras del tiempo y el espacio y partirle uno a uno todos los dientes con unas tenazas. Como hace el dentista con una muela picada que no puede salvar, igual, pero sin anestesia: es más, si pudiera, con lo contrario de la anestesia.

Es un cabrón. ¿Y sabes qué es lo mejor? Que no es más que yo hace unos cuantos años.

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