Podría escribir mil páginas sobre ello. Sí, podría hacerlo, pero no estoy hoy aquí para eso, sino para contarte con palabras lo que no puedo decirte con gestos, lo que llena mi mente cada día y va oscureciendo mi alma minuto tras minuto, envenenándola con los sucios y crueles vertidos de desprecios abiertos y juegos con dobles sentidos que me regalas día tras día.
Estoy aquí para decirte que no quiero beber más de tus amargos labios, que me aburrieron tus movimientos de gatita insinuante, que no quiero que busques de nuevo ese cordel que nunca quise darte pero que buscas y encuentras siempre que tienes ocasión, siempre que deseas limpiar tu mente durante unas pocas horas y liberarlas del enorme yugo que te supone tu triste y gris vida. Estoy aquí para que te des cuenta de una maldita vez de que comienzas a mostrar signos de debilidad, que esta eterna partida de rol está dejando de divertirte y se vuelve otra obligación con la que cumplir, que tu válvula de escape se está convirtiendo en un callejón sin salida más de todos los callejones sin salida que pueblan tu siniestra personalidad.
Estoy aquí para enseñarte que hay algo más allá de la noche, que no hay mayor debilidad que la de no parar de mostrar tus fortalezas, que se puede ver el amanecer en un descampado sentados en un banco y no sólo desde la parte trasera de un Dodge Caliber. Estoy aquí para poner delante de tus ojos una verdad, que no es otra que la que tú ya sabes pero te niegas a ver, ocultándola entre montañas de pausada ignorancia y sexo desenfrenado, con la inútil esperanza de que los gritos de tus orgasmos puedan acallar los que cada día te regala tu atormentado y desnutrido espíritu.
El caso es que estoy aquí para contarte esa verdad, tu verdad, mi verdad, que no es otra sino que te despiertes ya y te des cuenta de que tu destino no tiene piloto automático y que debes tomar de una vez sus riendas por el bien de todos... pero, ¿para qué? Podría escribir mil páginas sobre ello y no serían más que el prólogo de una historia que no tiene inicio, esta historia de falsas hipocresías y triples morales en la que has convertido nuestras vidas.
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