En esta vida, la mierda puede tener muchos propósitos. Puede servirte para hacer crecer un vínculo con otra persona, de la misma forma que el abono hace crecer una hermosa flor... o para destruirlo, como los vertidos de una fábrica convierten un río lleno de vida en otro envenenado. Puede servirte como escondite, tanto para esconder algo valioso como para tapar algo que consideras mucho peor; o como falso escondite, donde mandas a alguien que husmea en tu vida para entretenerle un rato, hacerte ganar tiempo o ambas cosas. Puede servirte para escribir, pero al hacerlo ten en cuenta que aunque en el lienzo de la vida la mierda pueda limpiarse, su olor siempre permanecerá allí.
En esta vida, la mierda puede hacer la función de muro o de pegamento, puede unirte o separarte a ciertas personas, porque recuerda que la mierda apesta, pero es pegajosa y cuesta librarse de ella. Puede servirte para enviar un mensaje, o para recibirlo, un mensaje que te será difícil olvidar. Puede ser munición, tanto en tu favor como en tu contra, puede ser una simple y certera bala en la cabeza o una bomba fétida del tamaño de Kansas City. Puede ser un recordatorio que pongas en la mesita de noche de tu vida, un recordatorio de lo que eres o de lo que no quieres (volver a) ser.
En esta vida, la mierda puede tener muchos propósitos. De ti depende el uso que le des, si a tu favor o en tu contra. Porque si la vida no hace más que tirarte mierda como si fueras un cubo de basura... ¿por qué no convertirte en basurero? Así al menos tendrás una razón de ser en la vida. Quizás no de las mejores, pero al menos tendrás una. No todos podemos decir lo mismo.
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