Un día desperté, y me di cuenta de que el miedo me impedía avanzar. Como unas cadenas que me ataban al suelo, no me dejaban explorar, ser libre, correr, volar, VIVIR. Tenía tanto miedo al fracaso que no me atrevía a alcanzar el triunfo. Un miedo paralizante, un miedo que no ha sido siempre sino mi mayor enemigo, un miedo que me lo impedía todo, incluso ser yo mismo. Un día desperté y me di cuenta de que era infeliz por culpa de ese miedo atenazante.
Ese día todo cambió. Ese día mi percepción del mundo fue totalmente distinta. Desde entonces supe que no hay que temer al fracaso ni tampoco a perder la reputación. Supe que la risa es una de las mejores formas de prevenir enfermedades leves y que quien se ríe es feliz y olvida sus problemas, al menos durante los pocos segundos que lo hace. Supe que quien ríe no siente miedo, un miedo que conocía muy bien como mi mayor antagonista.
Ese día todo cambió. Aprendí que no hay más miedo que el que uno crea, que el ridículo es pasajero y la gloria eterna, que no hay mejor risa que la que provoca uno mismo, que la mejor reputación que existe es la de no tener reputación. Aprendí que es mucho mejor ser el payaso que la estatua de la esquina. Que no hay nada más grande en esta vida que hacer felices a los demás, aunque sea durante unos segundos, y que eso que llaman "respeto" no es sino un miedo disfrazado y cobarde.
Ese día aprendí una de las mayores lecciones que me pudo dar la vida. Ese día aprendí que el fracaso no existe: que en esta vida, si eres honrado, honesto y, en general, buena persona, siempre acabas ganando más de lo que pierdes. Por eso, lo que para ti es perder, para mi, desde ese día, es ganar. Por eso soy como soy: sí, igual soy un payaso sin vergüenza y con unos límites tan lejanos que hace tiempo que no los toco... pero soy feliz, la gente se lo pasa bien conmigo y no hago daño a nadie. Y eso, señoras y señores, es lo más grande que hay en este mundo.
Ese día aprendí que tú puedes decir o pensar lo que quieras, pero que yo SOY LIBRE. Como dice una canción que hoy he vuelto a escuchar años después "Puedo joder, puedo encantar, puedo llamarte sin hablar; puedo vencer, puedo palmar, puedo saber que sin vosotros puede más"... puedo hacer todo eso y mucho más, todo lo que dice esa canción y más todavía. Porque soy libre. Y a quien no le guste, que no mire. No puedo decir otra cosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario