10 octubre, 2011

Que el amor no funciona así

Tú qué te crees, que cuando el príncipe le puso el zapatito de cristal a la Cenicienta ya todos fueron felices y comieron perdices? No, señorita, no. Tú te crees que el Rey, el padre del príncipe, se iba a conformar con que su hijo se casase con una plebeya, una muchacha huérfana y sin sangre azul? Y la madre del príncipe, que pasa con ella? Ahora va a ser ella la única suegra perfecta que hay en el mundo o que?

Además, la madrastra y las hermanastras, conociéndolas, seguro que se fueron a vivir al palacio con Cenicienta. Vamos, ya las veo como reinonas en sus carruajes, saludando despectivamente a lo que ellas llamarían "la chusma", una "chusma" a la que ellas pertenecían antes. Ya oigo las risas estridentes en la mesa real, y el rey poniendo los ojos en blanco, obligado a ver ese espectáculo grotesco junto a su escandalizada esposa.

Que no, que me da igual lo que digas, que el amor no funciona así. Que no sois vosotros dos en una isla, perdidos, alejados del mundo sin que nadie más importe, que el resto del mundo, lo quieras o no, siempre está a tu alrededor. Y si te molesta... te aguantas.

1 comentario:

  1. Me encanta como has adaptado el final de la Cenicienta a la vida real. Y es que es cierto, la vida no es como la pintan en los cuentos de hadas, y menos el amor.

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