31 diciembre, 2011

Llamado a la Generación Barrio Sésamo

Toda partida de brisca acaba con una mano ganadora. Toda partida de póker acaba con un all-in. Toda civilización acaba con una última fiesta salvaje.

Nuestra civilización se hunde, se acaba, para dejar paso a otra. Una nueva civilización a la que no pertenecemos totalmente, como no pertenecíamos a la anterior. Nuestra generación no es más que una generación puente, una generación sin motivaciones, una generación gris entre dos puntos clave de la Historia: el fin de la Guerra Fría y la llegada de la Generación Digital. Una generación que no será recordada, una etapa que apenas será mencionada en los libros de Historia del futuro. Una civilización nueva, liderada no por gente, sino por máquinas. Una civilización en la que quien controle las máquinas, controlará a las personas. Una civilización en la que Internet lo será todo, literalmente.

Todo aquello que conocimos (dinero en papel y monedas, consolas, ordenadores de sobremesa...) y que para nosotros fue lo último de lo último, no serán más que reliquias sin valor de una época gris y sin sentido. Bloques de un pequeño y despreciable puente. Y llegará una civilización liderada por gente para la que las "nuevas tecnologías" no serán sino el pan de cada día, una civilización liderada por gente que nunca ha jugado a la peonza, o al elástico, o a las canicas. Una civilización desnaturalizada, de personas que no han tenido infancia, cuya adolescencia empieza antes de hacer la Comunión y que son adultos a los trece. Una civilización que a los 14 folla y bebe como si tuviera 21 años, pero que no adopta ninguna responsabilidad para con su vida ni para con la de los demás hasta los 35.

Por tanto, os propongo una cosa. Toda civilización acaba con una última fiesta salvaje. Nuestra generación no ha tenido civilización ni la tendrá, somos un punto ciego en la Historia. No somos nada históricamente hablando, pero os propongo que tengamos nuestra fiesta salvaje. Hoy y aquí, propongo que nuestra generación, esa que va desde el 80 hasta el 95, tenga esa fiesta salvaje en la que arderán nuestros graneros y serán sacrificadas nuestras vacas. Esta noche, mañana, o dentro de nueve meses, como un parto, pero que la tenga!!

Hoy y aquí, hago un llamado a una generación descastada, rechazada, dejada de la mano de la Historia; hago un llamado a una generación que no conoció el miedo a la bomba atómica, ni la contracultura de los 60, ni la democratización del país; hago un llamado a una generación para la que Internet es un privilegio, no un derecho de nacimiento. Hago un llamado a la Generación Barrio Sésamo, para gritar y decir que quizás seamos un puente entre dos civilizaciones... pero que aun así dejaremos nuestra marca en la Historia. QUEREMOS ESA ÚLTIMA FIESTA, Y PROMETO QUE LA TENDREMOS!!

21 diciembre, 2011

En una cruenta guerra que jamás empezó

Sueños más reales que la misma realidad, fantasmas tangibles en un mundo en el que no se debe confiar en el tacto. Seres putrefactos en un mundo donde el olor no existe, donde la vista es el menos importante de los sentidos, puesto que lo que menos debes temer es lo que tus ojos alcanzan a ver.

Cada día despierto soñando cosas cada vez más razonables e ilógicas. El sentido de un sinsentido, encontrarse perdido en un laberinto lleno de puertas, señales luminosas y mapas que dicen "Tú estás aquí". Encontrar la añorada salida para encontrarse en una entrada aún mayor.

Confiar en la desconfianza es algo que muchos hacen, pero que pocos llevan a cabo. Caer a un agujero lleno de nada, donde la luz te ciega y el camino más peligroso es el que está despejado y libre de fieras salvajes. Un juego en el que sólo ganan los que no quieren ganar nunca.

Saber que no se debe saber, creer en lo increíble, odiar por amor y amar por odio, matar en nombre de la vida y vivir honrando a la muerte, en una cruenta guerra que jamás empezó por una razón que nunca fue razonable.

17 diciembre, 2011

Frío

Ayer pensé en ti, en tu pelo, en tus ojos. Pensé en todos esos momentos que compartimos y que ya no volveremos a vivir jamás. Recordé tu risa y tu llanto, recordé lo gilipollas que fui yo y lo mala que fuiste tú, recordé lo mucho que te quise y lo mucho que me quisiste. Amor, ese sentimiento que nunca volverá a florecer entre nosotros, un nosotros que ya no existe.

Recordé que no supe lo que era entregarse a una persona y a un sentimiento hasta que te conocí, hasta que escuché esa primera frase de tus labios dirigida a mí, el hombre con más suerte del mundo: “Eres un payaso”. Recordé tu siempre bella sonrisa, que todavía me atormenta en ocasiones, aunque hayan pasado mil años desde la última vez que yo fuese el causante de esa sonrisa.

Recordé lo frío que siempre fui. Recordé el calor que me diste, intentando dar vida a este cuerpo inerte. Recordé tus nulos intentos de calentarme mis congeladas manos, un hielo que no provenía del exterior, sino del alma. Mis manos siempre fueron frías, porque yo mismo siempre lo fui. Pero poco a poco, sin darnos cuenta, mis manos, al igual que mi alma, se fueron calentando de tanto unirlas a las tuyas. Poco a poco me fuiste dando calor con ese fuego que algunos llaman amor. Poco a poco me hiciste vivir, sentir, hacerme ver que la vida era algo que valía la pena sentir, que ser de piedra no compensa cuando los golpes duelen igual pero te pierdes lo mejor de este mundo.

Lástima, querida, que no me diese cuenta que el esfuerzo que hiciste para mantener vivo ese fuego dentro de mí, dentro del hombre más frío que jamás conociste, dentro de “Ice Man”, como en ocasiones me llamaba a mi mismo, provocando tu sonrisa. Lástima que, para que ese fuego siguiera vivo dentro de mí y me diese la vida, tuvieses que sacrificar el tuyo. Siempre te he pedido perdón, y cuando menos te lo has esperado. Y tú nunca has sabido por qué. Y en realidad yo tampoco, hasta ahora mismo. Ahora me doy cuenta de que te pedía perdón por tu sacrificio, por haber dejado que tu fuego se apagara al estar demasiado pendiente del mío, un fuego que necesitaba más que nada en este mundo. Un fuego que, como el tuyo, se acabó apagando cuando dejaste de alimentarlo, un fuego que acabó yéndose, dejándome en la más oscura de todas las tinieblas que puedas imaginar.

Podría pasarme toda la vida pidiéndote perdón, y aun así no quedaría contento, porque sé que ningún “lo siento” podrá compensar todo lo que te hice sufrir. Pero no puedo hacerlo, así que desde aquí te digo que éste será el último y más sincero de mis “Perdóname”. Porque ahora que conozco el motivo por el que te pedí perdón durante tanto tiempo, no tiene sentido seguir repitiéndolo. No volverás a oírlo de ninguna de mis conversaciones, ni a escucharlo de mi voz. Lo siento. Espero que puedas, sepas y quieras perdonarme, aunque yo no lo hiciera en tu situación. Espero que seas mejor persona que yo.

14 diciembre, 2011

Sólo importas tú

No importa cuánto me duele. No importa quién me haya traicionado o engañado alguna vez. No importa que me odien. No importan los obstáculos con los que me cruzo una y otra vez. No importa tener las piernas rotas, o el cuerpo magullado y dolorido. No importa mi sucia y fría alma. No importa no saber quién soy en realidad, ni dónde estoy. No importa lo cansado que esté, en cualquiera de los sentidos. No importa que mi corazón esté a punto de estallar, física o metafóricamente. No importa la distancia.

Sólo importas tú.

10 diciembre, 2011

No todos tenemos la misma suerte

+ ¿Cómo estás?
- ¿Conoces esa sensación... esa sensación como de querer llenar el mundo entero de gasolina, prenderte fuego a ti mismo y, mientras te consumes poco a poco, lleno de dolor, contemplar cómo el planeta entero arde hasta sus cimientos?
+ No.
- Felicidades entonces. No todos tenemos la misma suerte.

06 diciembre, 2011

Días perfectos

Hay días en los que todo sale a pedir de boca. En los que levantarse no cuesta, sino que, al contrario, media hora antes de que suene la alarma ya estás con los ojos como platos. Días en los que el cansancio no hace aparición. Días en los que no montas la escena de Hollywood que esperabas al ver a esa persona, pero que aun así eso sólo hace que todo lo demás sea aún más especial. Días en los que un desayuno o una comida eternas nunca duraron tan poco.

Hay días en los que nada falla. En los que pequeñas decisiones te traen la felicidad, y en los que las grandes te traen todavía más felicidad. Días en los que los planes establecidos se vienen abajo para dejar paso a algo muchísimo mejor. Días en los que un simple paseo se convierte en lo mejor que puedes hacer. Días en los que los deseos más grandes se empequeñecen ante el sueño que estás viviendo. Días en los que las virtudes se engrandecen y los defectos pasan a ser las más grandes virtudes.

Hay días en los que todo fluye, sin ningún motivo. Días en los que incluso las despedidas, las siempre dolorosas despedidas, son perfectas. Días en los que la misma perfección se supera a sí misma. Días en los que, simplemente, te conviertes en una persona perfecta ante los ojos de una persona perfecta. Días que nunca olvidarás, días que te hacen recobrar la fe en la raza humana, días que te hacen pensar que tal vez la felicidad no sea flor de un día, sino que, si nos dejasen, pasaría a formar parte de nosotros. Días perfectos.

04 diciembre, 2011

No tan típica conversación

- Cómo estás?
+ Bien, y tú?
- Hundido. Derrotado. Humillado.
+ Y eso? :S
- No encuentro sentido a nada. No veo más que errores en todas partes, no veo más que fallos, más que cosas malas. No veo más que oscuridad donde antes estaba el sol.
+ Pero por qué dices eso? Te ha pasado algo?
- No, nada especial. Sólo que me he levantado esta mañana harto de esta vida. Harto de esta mierda de mundo, harto de hacer lo que hago, no sé. Harto de todo.
+ De mí también?
- Sí, de ti también. Harto de tu hipocresía, de tus mentiras, harto de que me trates como quien no soy. Te pedí que fueras mi amiga, y no lo fuiste.
+ No estás hablando en serio. Yo siempre he estado ahí cuando me has necesitado.
- Sí. Pero una cosa es estar ahí, y otra es querer ayudar. Una cosa es estar junto a los bomberos cuando éstos rescatan a la gente, y otra muy distinta es ayudarlos en lo que puedas y salvar a toda la gente posible. De verdad, "X", me has decepcionado mucho. No eres quien yo creía que eras. No supiste cumplir con nuestra promesa.
+ Qué promesa?
- La promesa de estar ahí siempre. Muchas veces me ha dolido ayudarte, escucharte, darte mi apoyo y mi comprensión cuando lo que de verdad he deseado ha sido darte el consejo contrario. Pero aun así siempre he hecho lo mejor para ti. Siempre. Sabes por qué? Porque yo, a diferencia de ti, tengo honor. Cumplo con mi palabra. Y yo pensaba que tú también lo harías, aunque sólo fuese por respeto a lo que una vez hubo entre nosotros. Pero ya veo lo que eso significaba para ti. NADA.
+ ...
- Y fíjate dónde estoy dispuesto a llegar. Cada vez estamos más alejados, cada vez nos necesitamos menos, cada vez nos hacemos más daño. Pero aun así, yo sigo dispuesto a mantener mi promesa. "X", me voy. Me voy no sólo de aquí, sino de tu vida. Pero si necesitas algo, ya sabes dónde estoy. Adiós.

02 diciembre, 2011

Si la gente fuera lluvia

Realmente quise acostarme junto a ella en el sofá, rodearla con mis brazos y dormir. No hacer el amor, como en todas esas películas, ni siquiera besarnos. Sólo dormir juntos, en el sentido más inocente de la frase. Pero no tuve el coraje de intentarlo, y ahora ella tiene novio. Yo soy feo y ella es bellísima, yo soy un aburrido total y ella es lo más fascinante del mundo. Así que volví a mi habitación y me desahogué sobre la almohada, pensando en que si la gente fuera lluvia, yo sería un chispeo y ella un huracán.