Sueños más reales que la misma realidad, fantasmas tangibles en un mundo en el que no se debe confiar en el tacto. Seres putrefactos en un mundo donde el olor no existe, donde la vista es el menos importante de los sentidos, puesto que lo que menos debes temer es lo que tus ojos alcanzan a ver.
Cada día despierto soñando cosas cada vez más razonables e ilógicas. El sentido de un sinsentido, encontrarse perdido en un laberinto lleno de puertas, señales luminosas y mapas que dicen "Tú estás aquí". Encontrar la añorada salida para encontrarse en una entrada aún mayor.
Confiar en la desconfianza es algo que muchos hacen, pero que pocos llevan a cabo. Caer a un agujero lleno de nada, donde la luz te ciega y el camino más peligroso es el que está despejado y libre de fieras salvajes. Un juego en el que sólo ganan los que no quieren ganar nunca.
Saber que no se debe saber, creer en lo increíble, odiar por amor y amar por odio, matar en nombre de la vida y vivir honrando a la muerte, en una cruenta guerra que jamás empezó por una razón que nunca fue razonable.
No hay comentarios:
Publicar un comentario