Ojos de hielo. Ojos fríos, inertes, inexpresivos. Ojos que te evitan, que huyen de tu rostro, de tu pelo, de tu cuerpo. Ojos que te dan la espalda, ojos que no quieren coincidir con los tuyos. Ojos que intentan reflejar la indiferencia que reflejan los tuyos, pero que, como un hielo mal formado, apenas consiguen hacerlo.
Ojos de aire. Ojos de un viento que mueve mis ojos en dirección hacia ti. Ojos que se dirigen hacia tu rostro, tu pelo, tu cuerpo. Ojos que no pueden evitar el contacto con los tuyos, ojos movidos por un viento tan potente que derriban incluso la más fuerte de mis voluntades. Ojos que buscan a los tuyos, anhelando encontrar en ellos la esperanza de un amor ya muerto hace mucho.
Ojos de fuego. Ojos ardientes en desesperación, ojos inmersos en el infierno más puro jamás creado por el hombre. Ojos que concentran en ellos toda la temperatura de un cuerpo que jamás estuvo tan frío. Ojos que son brasas ardientes, ojos que incluso se tornan del color rojo de un fuego que me consume por dentro.
Ojos de agua. Ojos que no pueden evitar soltar esas lágrimas, lágrimas provenientes del dolor de saber que ese amor nunca volverá. Ojos que inundan mi almohada, mi cama, mi habitación. Ojos que me recuerdan que la vida es como un gran pantano y que, cuando llueve mucho, debes abrir las compuertas y dejar que salga algo del líquido elemento.
uou, el texto es increíble, escribes demasiado bien! Hacía mucho que no dejaba un comentario por aquí, discúlpame por favor.
ResponderEliminarSaludos! :)
Increible
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