01 diciembre, 2012

Ese vómito lleno de perfección

Veo la televisión y allí están. Abro una revista y las tengo delante de mis ojos. En cualquier película, frente a mí. Son famosas, ricas, guapas. Tienen armarios llenos de ropa y zapatos, cientos de bolsos, más joyas de las que pueden ponerse. Son felices porque tienen todo lo que quieren con sólo chasquear los dedos, sin importar si es una copa de champagne o a Robert Pattinson, y si lo consiguen es porque son perfectas. Y yo sé que puedo tener todo lo que ellas tienen, ser la envidia de todas las mujeres, el anhelo de todos los hombres. Puedo ser perfecta.

Ellas, mis amigas, Siempre tan contentas y sonrientes, siempre de fiesta, dándolo todo. Y yo con ellas, obligada a ver sus cuerpos perfectos, a escuchar los piropos que los hombres dedican a sus esculturales figuras, a sus nalgas prietas, a su look femenino y delicado. Yo no puedo ponerme un vestido entallado, no importa si es un palabra de honor, un asimétrico o un cuello alto: en realidad, no puedo llevar vestidos, no tengo cuerpo para llevarlos. Siempre he sido la simpática de los vaqueros negros, pero ya no quiero serlo más. Quiero ser una más del grupo. Quiero ser perfecta.

Entro en Facebook y allí está. Entro en mi pub favorito y allí está. Entro en mi mente y allí está. Siempre rodeado de mujeres, más bellas que yo, más simpáticas, más delgadas. Y él las hace reír, les da una parte de él que nunca me da a mí, les da esperanza. No importa lo que haga por él, todas las señales que le mande, los tweets en los que le mencione: él nunca me prestará la atención que les presta a las demás, porque nunca me verá como a las demás. Él es perfecto, y si quiero darle lo que se merece debo ponerme a su altura. Necesito merecer su amor. Necesito ser perfecta.

Hay personas tan perfectas que me hacen reflexionar eso de para qué seguir. Y pienso en qué tengo, a qué me puedo aferrar... Pero no noto nada, tan sólo el vacío que acompaña a todos esos sentimientos que tanto odio. ¿No me come la conciencia? ¿No se me retuerce el estómago? Sólo necesito un segundo más para resistir, pero ni siquiera eso tengo aquí y ahora. Y es por eso que una vez más expulso sin querer mi miedo a estar bien, a ser quien quiero, a dejar de ser una adolescente gilipollas y superficial más en un mundo lleno de adolescentes gilipollas y superficiales.

Fracasé, una vez más. Y me encuentro allí, limpiando con mis manos sucias los restos que puedan quedar alrededor de mi boca mientras observo fijamente ese vómito lleno de oportunidades, de esperanza, de futuras alegrías... Ese vómito lleno de perfección.

1 comentario:

  1. Los has descrito de la forma más superficial del mundo y te digo por experiencia que en la mayoría de los casos no es así. Pero al menos has intentado entenderlo y eso es algo que muy poca gente hace. Sea como sea, una vez que empiezas a vomitar todo se vuelve una mierda.

    http://halfalittleperson.blogspot.com.es/

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