04 enero, 2012

Dímelo con un beso

Ven aquí y dímelo, porque hasta que no lo oiga de tus labios no lo creeré. En realidad, ni aun así. Hasta que no me beses no lo creeré.

Ven aquí y dime que me quieres. Dime que deseas estar conmigo, que no me dejarás escapar. Dime que la próxima vez que nos veamos no me soltarás, que aceptarás mi ridícula propuesta de dejarlo todo y a todos e irnos los dos juntos donde nadie pueda encontrarnos. Tú, yo y una isla desierta. Y si no está desierta, echamos a quien esté para quedarnos solos en nuestro diminuto reino.

Ven aquí y dime que me quieres. Dime que mis esfuerzos por ser el mejor hombre del mundo han dado resultados, dime que he conseguido ponerme a tu altura, tú, la más bella entre las bellas. Dime que lo he conseguido, que he llegado más alto que ningún otro hombre. Y si otro llegó antes, tiramos esa bandera colina abajo para quedarnos solos en nuestro diminuto reino.

Ven aquí y dímelo, pero no me lo digas con gestos ambivalentes y confusos, fruto de tus miedos más lógicos. Dímelo con palabras, dímelo con un "Te quiero". En realidad, ni aun así. Dímelo con un beso.

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